Tiempo para meditar

Si deseas aprender a meditar, es esencial que medites todos los días de tu vida. Si puedes, hazlo cada mañana y cada tarde. El tiempo ideal para meditar es de media hora; el tiempo mínimo para meditar es de 20 minutos. Algo menor a esto significa que no has realmente comenzado. Entonces lo que te recomiendo cuando inicies, es meditar por 25 minutos y luego, gradualmente, aumentar a 30 minutos.

Lo realmente importante es la disciplina de meditar. Elige una hora específica, 20, 25, 30 minutos y medita siempre a esa hora. Debes ser muy práctico respecto a esto. Busca la manera de medir ese tiempo para que no estés distrayéndote al verificar el tiempo en tu reloj cada cinco minutos diciendo: “Seguro que ya terminé”.

La gente usa todo tipo de recursos: Algunos utilizan un cassette y no graban nada por 30 minutos y al final graban música suave. Entonces pulsas en el botón de la grabadora al iniciar y cuando escuchas la música, al final, es tiempo de terminar. Otros utilizan una alarma.

Nota de la traductora: Hoy puedes usar tu celular y programar el tiempo, también puedes recurrir a nuestro programador de tiempo: Por favor pulsa aqui.

Cuando iniciamos la tentación que puede ocurrir es decirnos que si todo va bien extendamos entonces el tiempo de la meditación. O si las cosas no van bien nos digamos: “Esto es un total desperdicio de tiempo; mejor termino, corto el paso o hago otra cosa”. Lo más importante es adherirnos a la meditación aunque vaya bien, vaya mal o vaya como sea. Solo hay una forma para seguir adelante y esta es que repitas tu mantra de principio a fin.

El mejor momento probablemente sea temprano en la mañana, antes del desayuno, cuando estás más fresco. Tal vez una ducha con agua fría puede ser parte de la receta (risas). En la tarde, probablemente el mejor momento es antes de la cena. Esto no siempre es posible para todos, por ejemplo, si vienes llegando del trabajo y la cena está lista. Depende totalmente de las circunstancias de tu vida. Pero esto que sugiero son los momentos óptimos para meditar.

Pero lo que es de suprema importancia es que medites cada mañana y cada tarde. Si te es posible, es bueno construir una rutina regular. Sé que no es posible para todos poder lograrlo. Pero la regla general: Si puedes meditar a primera hora de la mañana y luego, para el segundo periodo, que sea antes del último alimento. Entonces, probablemente lo ideal es meditar temprano en la mañana y temprano en la noche. Ahora bien, cada uno tiene su serie de responsabilidades que tienen que cumplir durante el día, entonces trata de hacer lo que mejor puedas. Algunas veces el único tiempo en que puedes meditar puede ser temprano en la tarde, o bien, tarde en la noche. Pero, si puedes, elige siempre el mismo horario y de ser posible también elige el mismo lugar. Pero todos nosotros intentaremos hacer lo mejor de acuerdo a las circunstancias de nuestra vida.

Idealmente es práctico meditar en un lugar quieto para que puedas concentrarte de la mejor manera posible. Pero si tu vecino empieza a utilizar un martillo, entonces será difícil concéntrate. Pero, por otro lado, es mejor que continúes meditando, aún con el ruido, a decir: “Como no tengo las condiciones ideales, entonces ya no medito”.

Por ejemplo, la semana pasada cuando regresaba yo de Irlanda a casa en el avión, decidí que era tiempo de meditar. Pero la aeromoza decidió que era un buen tiempo para charlar con un pasajero que se veía muy solo y muy quieto. Entonces ella se sentó junto a mi y charlamos por un rato. Viajábamos por AerLingus, la aerolínea internacional de Irlanda. Ella era muy elocuente. Me tomo algo de tiempo para que cortesmente pudiera yo regresar a mi meditación. Debes hacer lo mejor que puedas según tus circunstancias.

Lo que es verdaderamente crítico es que hagas esas dos meditaciones. Un amigo sacerdote llevaba ya 6 años de haber comenzado a meditar. Me dijo que cuando él inició, escuchaba lo que yo decía y él se decía a sí mismo: “Claro, este hombre es un monje, no tiene nada que hacer en el día, por lo que se puede sentar a cualquier hora. Es muy fácil para él meditar dos veces al día, pero yo soy un párroco. Entonces yo traduzco esto en meditar una vez al día”. Luego me dijo: “Esto no está funcionando”. Y se quejó conmigo – entonces yo le dije: “Esto es muy raro. ¿Meditas en la mañana y en la noche? Él respondió: “No, solo por la mañana”. Entonces le dije: “Medita también en la noche y luego ya podré escuchar tus quejas”. Y así lo hizo. Luego me contó que no podía describir la diferencia cualitativa cuando iniciaba su día meditando, como forma de preparación del día a partir de la paz y del sentido de arraigamiento interior de su ser esencial. Y luego, llevar el día hacia el final, como si fuera juntando los hilos de la misma realidad esencial. Me dijo que la diferencia cualitativa era asombrosa para él. Dijo: “Sabes, ahora meditaré diario, dos veces al día, por el resto de mi vida, si posiblemente puedo”. Siempre te aconsejaré que no abandones esta práctica, aunque estés cansado, haz lo mejor que puedas en tu meditación de la noche.

La meditación de la mañana sirve para darle el tono a tu día, para emprender tu peregrinaje diario sabiendo quién eres, iniciando tu día sabiéndote preparado por tu meditación. Luego, tu meditación de la noche es para agrupar los diferentes hilos de las actividades de tu día, y unificarlos por tu propia concentración. Para que entonces puedas comprender que la disciplina diaria es de inmensa importancia.

John Main
Del libro: The hunger for depth and meaning
Edited by Peter Ng
Medio Media, 2007 – www.mediomedia.org
Traducido por Lucía Gayón
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana

PREGUNTA DE LA SEMANA

Si un amigo te dice que no tiene tiempo para meditar, ¿qué le sugerirías?

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