En los inicios de mi meditación creía que las distracciones debería evitarlas, anular las, que mi mejor meditación se daba cuando no tenía distracciones. Hasta que me di cuenta que eso era un imposible, entonces hoy simplemente las dejo que surjan, sabiendo que así como aparecen, desaparecen, que lo importante es repetir el mantra de principio a fin.

En eso estoy ahora, por eso me dispongo a meditar desde Lambaré Paraguay.

Ricardo Centurión

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