Más sobre las distracciones

Podría parecer que cuando meditamos que nos atrapó una tormenta de distracciones. Hay relámpagos por todos lados; está el aullido del viento a nuestro alrededor. El mantra es como el faro que nos guía, y debemos enfocar nuestra atención en ello. Si le quitamos la atención al mantra, nos perdemos.

Hay diferentes formas de distracción. Está la distracción que viene de las cosas inmediatas de nuestra vida: el último programa de televisión, la publicidad, las noticias, las conversaciones recientes. Debemos dejar ir todo esto mientras escuchamos al mantra. Luego tenemos las distracciones personales: los problemas relacionados con la familia, nuestra carrera, nuestros amigos, la soledad que sentimos. Todo esto también lo debemos dejar ir mientras nos vamos acercando a la presencia, a la presencia de Aquel que es, que es Amor. Luego están las distracciones espirituales: pensamos en nuestro progreso espiritual, comparamos nuestra experiencia con la de otros, analizamos en qué estado estamos, lo que sea. Debemos dejar ir todas estas distracciones. La forma de dejarlas ir es siendo leales al mantra. Si te percatas que estás pensando en el programa de televisión o en algún problema familiar, o en tu desarrollo espiritual, termina eso inmediatamente y regresa a tu mantra – Ma-Ra-Na-Tha.

Una de las cosas que todos encontramos mientras vamos recorriendo el camino de la meditación con simplicidad y humildad, es que hay ciertas cosas en nuestras vidas que tienen que cambiar. Por ejemplo, puedo pensar que será muy difícil meditar si paso 3 o 4 horas mirando la televisión. Un gran enemigo de la oración es la plétora o exceso de imágenes en nuestra mente. Todos vamos a descubrir, y estoy seguro que de hecho ya estás descubriendo bajo tu propia experiencia, que es tonto añadir indiscriminadamente todavía más imágenes.

La más grande de todas las distracciones es nuestra auto-conciencia. Esta aparece por nuestra tendencia de estarnos mirando. Pero en la meditación, vamos más allá para ver a Dios. El mantra expande nuestra visión más allá de nosotros mismos. Todos estos tipos de distracciones son externas. La auto-conciencia es interna. El poder de la meditación es que derriba la fuente de la distracción desde su raíz y su raíz es la auto-conciencia. Con la meditación aprendemos a dejar de pensar en nosotros mismos, aprendemos a transitar un camino mirando hacia el frente y manteniéndonos en el camino. Lo que nos garantiza poder mantenernos en el camino es el mantra – así que repite y regresa a tu mantra constantemente.

No te preocupes por tus distracciones. No te enfoques en el éxito. Solo repite tu mantra y ponte contento por ello. Y continúa repitiéndolo. En el caso de una distracción, no uses tu energía para tratar de disiparla. Usa tu energía para decir tu mantra, con total gentileza y con absoluta fidelidad.

John Main
Del libro: The hunger for depth and meaning
Edited by Peter Ng
Medio Media, 2007 – www.mediomedia.org
Traducido por Lucía Gayón
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana

PREGUNTA DE LA SEMANA

¿Qué piensas tú sobre la auto-conciencia?

Publicaré tu escrito en este sitio web donde podrás también ver las reflexiones de otros, lo que nos ayuda tanto en el compartir como en el aprender del otro. Manda tu reflexión a permanecerensuamor@gmail.com e indica el nombre de la ciudad y del país donde te encuentras.