Father John

´Recitar el mantra nos lleva a la quietud y a la paz. La recitamos por todo el tiempo necesario que nos permita dejarnos atrapar por la oración de Jesús. La regla general es que primero tenemos que aprender a decirla durante todo el periodo de nuestra meditación – cada mañana y cada tarde – para luego permitir que haga su trabajo de irnos calmando – esto a través de los años.

Llegará el día en que el sonido del mantra se deje de escuchar y nos vemos envuletos en el eterno silencio de Dios. La regla es que cuando esto ocurra no caigamos en el deseo de poseer el silencio o de utilizarlo como medio de auto-satisfacción.

Tan pronto como nos percatemos que estamos en ese profundo silencio y comencemos a pensar en ello, debemos de forma suave y gentil regresar a la repetición de la palabra sagrada.

Gradualmente el silencio se hará más largo y simplemente estaremos más absortos en el misterio de Dios. Lo más importante es tener la valentía y la generosidad de regresar a la repetición del mantra tan pronto como nos percatemos del silencio.

Cada uno estamos invitados a participar en el éxtasis de la oración Cristiana, estamos invitados a la plenitud de la vida. Lo que requerimos, sin embargo, es la humildad de tejer este camino de la forma más lear que podamos a través de los años para que la oración de Cristo sea verdaderamente la base de nuestra experiencia de vivir´.

John Main
Del libro: “The Joy of Being”
Darton, Longman and Todd – London

PREGUNTA DE LA SEMANA
Elige una frase de este escrito y coméntala conforme a tu experiencia.

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