Algo maravilloso ocurre – no lo puedo ni describir – pero sé que mi vida es transformada por ese toque suave y a la vez radical de Jesús, quien contínuamente me da la certeza de su Amor. No podemos entender realmente la Pascua – solo podemos sentir sus efectos. Para mi brota un enorme agradecimiento porque concretamente Dios me ha dado un camino de interioridad que me hace ver la vida bajo la perspectiva del efecto de ese misterio: en integración, en unidad, en verdad, en bondad, en belleza.

Dios me ha mandado muy concretamente esta sólida y hermosa comunidad de Amigos que compartimos este tesoro. La constancia y presencia de cada uno me hace sentir tan vulnerablemente feliz de este regalo inexplicable – tan inexplicable como la misma Pascua.

Muchas gracias, Jesús – eres tú en tí que me leés!

Lucía

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