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Alineados con Dios – Alicia Vinent

Queridos amigos:

Todos sabemos que Dios trasciende nuestro limitado entendimiento, también sabemos que se deja alcanzar si logramos amar como El desea.

No es asombroso que se nos permite ir adentrándonos en el misterio por medio de Cristo?
Confesarnos ignorantes, pequeños e imperfectos hace bien, nos despierta a lo que somos verdaderamente, curiosamente saber esto no importa en la medida que deseemos que la Palabra se cobre vida en nosotros.

Los que meditamos sabemos que El nos espera siempre, y el fruto de este contemplarlo, es cosa del alma y de Dios.

Alinearse con El, no es más que estar en El, es alcanzar esta conciencia viva de lo que significa su Presencia en nosotros en todo momento y lugar de tal manera que El viva en nuestro pensar sentir y obrar. Es su gracia actuando en nosotros.

Alinearse con Dios es reconocer su Amor en nosotros su Presencia, es regocijarse cuando el amor triunfa en situaciones plenas de sombras, difíciles, paradójicas, complejas o también las mas simples, que podrían humanamente ser evaluadas desde otro ángulo, por ejemplo, cuando se nos contraría, maltrata, insulta o trata injustamente, responder espontáneamente desde el amor, sea permaneciendo en silencio, esto si estamos alineados, nos hará sentir extrañamente gozosos nos asombrará, no por la situación, sino porque nuestro comprender lo cambia todo, desde el amor se pone pone orden. Este buen discernir acerca de lo que sucede nos llevará a sentir misericordia por el que ignora todo esto, él maltrata es un desgraciado, no sabe lo que nosotros sabemos por gracia.

Otro ejemplo práctico, de la vida diaria puede ser éste, cuántas veces nos proponemos llegar a un sitio para hacer el bien y no lo logramos, al enteramos que llegó otra persona, el gozo puede invadirnos de súbito, al saber que el consuelo llegó por otra vía, y nuestro gozo es tan real como cierto.

Esto es estar alineados con Dios. Y da por tierra el pobre y miserable concepto de obrar en nombre del amor, para ser reconocidos o tener éxito a la manera del mundo, alinearse con Dios, es sentir su Presencia, alcanzar el abrazo amoroso en lo que sea, es asombrarse constantemente de la sorprendente y misteriosa manera del obrar Divino.

Al contemplarlo amorosamente desde nuestra absoluta pequeñez al meditar, se nos concede siempre luces acerca que nada es muy pequeño en lo todo lo que pensemos, hablemos u obremos, todo es oro si es amoroso. Se nos hace saber que en esa dimensión nada se pierde.

Todo esto trae paz, orden, esperanza, la fe se renueva constantemente, un gozo distinto nos embarga, el temor queda afuera. Somos hijos de la Luz.

Desde el amor infinito de Jesús y María
Alicia Cristina
Argentina

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