La frase que destaco es: “Cada uno de nosotros es invitado a un desarrollo ilimitado, infinito, mediante el camino de la fe y el Amor, al abandonar nuestro encierro en nosotros mismos y nuestro yo, y al entrar al misterio de Dios en sí mismo, que está en constante expansión”

Me llama la atención porque conecta con una de mis meditaciones diarias. Tiene que ver con la apertura al misterio de Dios como posibilidad de ser. De otro modo, el encierro es inevitable y la lectura de la vida queda limitada a la frágil capacidad de conocimiento que girando sobre sí mismo pierde de vista su esencia de expandirse más allá de lo que puede percibir de sí. Meditar cristianamente es un camino para salir de sí y descubrir que la fe y el amor son realidad y no un ideal que funciona como puerta de escape para conciencias intranquilas. Somos más que lo que nos vemos y conocemos, somos misterio de Dios que se revela solo y solo si abandonamos la pretensión de controlar y asegurar la propia comodidad.

Fraternalemente,

Anyelis Cuesta

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