JohnMain

La experiencia hizo posible aferrarse a lo absoluto, a la realidad trascendente, y al hacerlo, descubrir la verdadera identidad personal inmanente en la humanidad y en el mundo. Esta suprema determinación personal es Jesús. Esta es la búsqueda de nuestra época de lo absoluto y lo personal en una integradora armonía.

La Iglesia siempre ha sido verdadera consigo misma y convincente en su proclamación directa del Reino de Dios dentro nuestro – una proclamación que nos invita a descubrir quiénes somos. En De Vera Religione (1:39) por ejemplo, San Agustín lo colocó con apropiada claridad en términos que pocos de los jóvenes de hoy encontrarían dificultad en entender en su sentido original:

Uno subestima el conocimiento de sí mismo si lo considera vano, quietista o pietista. Nadie continúa como era cuando se conoce a sí mismo.

`Conócete a ti mismo´ es por supuesto uno de los más antiguos lemas religiosos, también uno de los menos observados, desafortunadamente – la mayoría de los lemas religiosos no lo son. Pero es una cuestión de crucial importancia para cualquier intento de reconciliar la sensibilidad espiritual de nuestra sociedad no cristiana con la Iglesia. En teología encontramos los mismos inconvenientes en términos de la Cristología `desde arriba´ (que enfatiza la divinidad de Cristo) o `desde abajo´ (que enfatiza la humanidad de Cristo). Pero la mayor parte de la discusión teológica es en gran medida irrelevante para nuestros contemporáneos a menos que por sí mismos hayan experimentado personalmente el poder del Evangelio de Cristo y se lo hayan comunicado en forma efectiva con autoridad.

(continuará)

Extracto de: Comunidad de Amor, de John Main
Traducción: Noelia Valenzuela y Mary Meyer
Revisión: Marina Müller
Regalo de Enrique

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