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´Sin el Espíritu no hay productividad, creatividad ni posibilidad de crecimiento´. Father John Main, OSB

Cuando escuchamos el término de “soplo de vida”, es el Espíritu. Cuando nos percatamos de momentos de inspiración, de alegría, de paz, es el Espíritu. El Espíritu es vida – es nuestro óxigeno espiritual.

Cuando meditamos y conscientemente estamos presentes con nuestro cuerpo quieto y en silencio, nos percataremos de nuestra respiración – es el Espíritu en nuestro ser.

Al meditar vamos calmando, con la respiración y con la repetición de nuestra palabra sagrada, esa agitación inicial Repetimos la palabra Maranatha en 4 sílabas – Ma-Ra-Na-Tha al ritmo de nuestra respiración.

Cuando nos percatamos que estamos distraídos, veremos como también nuestra respiración cambia. Una forma de volver a la repetición de nuestra palabra sagrada es haciendo respiraciones más lentas y más profundas al mismo tiempo que recitamos la palabra sagrada. Algo así como: MAAAAAAAAA – RAAAAAAAAA – NAAAAAAAAA – THAAAAAAAAAA.

Es un gusto dar la bienvenida a Ana, Tania, Mabel y Clara. Llegan aqui a este grupo que brinda el espacio para practicar la meditación cristiana y hacer de esta práctica una disciplina del alma. Muchas gracias por acompañarnos!

Lucía

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