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´El ojo con el que vemos es el mismo ojo que nos ve´. – Padre John Main, OSB

Es a esta hora que muchos terminamos nuestro día, llegamos a casa y buscamos un tiempo para reubicarnos, recargar energía y concluir nuestro día.

Una forma magnífica es encontrar un espacio en casa donde no tengamos interrupciones y hacer nuestra segunda meditación del día.

Nos sentamos con la espalda derecha (en el piso, en una silla, o sillón o banquito para meditar), cerramos los ojos y luego en silencio, interiormente, repetimos nuestra palabra sagrada, Maranatha, durante 30 minutos.

Las primeras veces que meditamos podríamos iniciar con 20 minutos y luego aumentar hasta llegar a los 30. Habrá algunos ajustes naturales como que el cuerpo le dé por brincar, se distraiga mucho, abras los ojos – esto es natural pues el cuerpo está acostumbrado a que cuando cierras los ojos es la hora de dormir. Pero resulta que estás sentado entonces el cuerpo reclama. Esto pasará en unos días y pronto se adaptará a que este es el tiempo de meditar. Sé paciente con tu cuerpo.

Si gustas tratar, en unos minutos verás una invitación para meditar y podemos hacerlo juntos.

Muchas gracias, Sonia y Daniel, por llegar a este grupo e iniciar o re-iniciar este camino de interioridad.

Dios te bendice,

 

 

Lucía Gayón

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