meditar1

Una de las tentaciones del camino de la meditación cristiana es el de evaluar si lo estamos haciendo bien o mal y ponemos como meta “poner la mente en blanco” o “lograr una gran concentración mental”. Este tipo de objetivos se quedan muy en la superficie de lo que significa este camino.

La meditación cristiana nos lleva al centro de nuestro corazón que es el mismo centro del corazón de Cristo. Es un camino de distracciones, tropezones y olvidos – lo que nos permite percatarnos de nuestra imperfección y de nuestra necesidad de Dios. Ese percatarnos de la imperfección nos hace despertar a la Gracia de Dios. Verla, sentirla, vivirla transforma nuestra vida y uno de los resultados de ese despertar es que nos hacemos más sencillos.

Muchas gracias por acompañarnos en este camino, Sonia – Dios nos bendice con tu llegada!

Lucía Gayón

Leave a Reply

Your email address will not be published.