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Iniciamos el camino de la Meditación Cristiana con dudas. Las dudas cási siempre se relacionan con la idea de que no somos buenos meditadores porque no nos podemos concentrar en la repetición de nuestra palabra sagrada, Maranatha, durante el tiempo de nuestra meditación. Pensamos que si no podemos hacerlo, ya no somos buenos meditadores.

Creo que el gran mérito de meditar consiste en que al percatarnos de que estamos distraídos o desconcentrados, volvamos de nuevo a la repetición de nuestra palabra sagrada, que volvamos, así sea mil veces, a ese acto de repetición.

Percatarnos de que estamos distraídos nos ayuda a descubrir que este es un camino de humildad, que nosotros no tenemos el control. Es un camino en la confianza de que es El quien nos guía y nos lleva.

Damos la bievenida a Vicente de Jesús, Hermana Flor, Malala, Marieta y a Alejandro. Nos da mucho alegría recibirlos en este grupo.

Lucía Gayón

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