arcos_meditacion-cristiana´Llegar a ese punto en el centro de nuestro ser es como cuando ajustamos la apertura de una cámara fotográfica. Cuando logramos reducirnos a ese punto único, y cuando estamos quietos, entonces la luz brilla para nosotros, en nuestro corazón. Esa es la luz de Dios, la luz que ilumina todo nuestro ser. Una vez que logramos encontrar ese punto y estar quietos, la luz brilla en nuestro corazón para toda la eternidad. No me mal-interpretes. Para hacer este camino, no requieres de características o talentos especiales, solamente el talento ordinario de saber que debemos ir más allá de la auto-importancia y del auto-centralismo. No toma mucha ingenuidad saber esto. Debemos arraigarnos no en nuestro amor propio, sino en el amor universal. Nos hacemos personas, no para nosotros mismos, sino para los otros, para todo, para el todo.´ Father John Main

Querida Priscila: Qué gusto recibirte en este grupo. Deseo que estas palabras de Father John te acompañen en tu inicio o re-inicio de la meditación cristiana. La forma de reducirnos para expandernos es a través de la repetición de nuestra palabra sagrada “Maranatha”. Busca un lugar donde no tengas interrupciones, cierra tus ojos y en silencio repite la palabra con toda tu lealtad y amor. Repítela en 4 sílabas: Ma-Ra-Na-Tha al ritmo natural de tu respiración. Cuando te percates de las distracciones, simplemente regresa a la repetición de tu palabra sagrada, Maranahta.

Trata de meditar de 20 a 30 minutos dos veces al día. Si a principio te cuesta trabajo, inicia meditando con 10 minutos y luego aumentas poco a poco.

Dios bendice tu camino!

Lucía

Leave a Reply

Your email address will not be published.