atardecer

M​e resulta muy sencillo de entender pues lo he vivido y lo vivo muy a menudo en la Iglesia. Esta institución tiene mucho miedo de todo lo que no puede dominar y por tanto, lo aplasta o pretende hacerlo. A mí me cayó la institución encima. Tú lo sabes bien. Un nuevo clérigo en ​la parroquia en la que yo trabajaba,​ pretende ser el Dueño de Dios e hizo que me tuviera que ir de allí, disolviéndose el grupo orante que habíamos trabajado durante 4 hermosos años. No obstante, esto me sirvió pues algunas personas a las que yo consideraba amigas, no lo eran de verdad.

Es muy lamentable que aún teniendo al Papa Francisco quien se muestra abierto al diálogo interreligioso y al ecumenismo, se siga utilizando en la Iglesia, la vieja terminología y hermenéutica fundamentalista del Concilio de Trento.

Creo que hay mucha mentira por parte de ciertos clérigos con respecto al Papa: dicen “Viva el Papa”, pero no lo tienen en cuenta. No obstante, no se está haciendo mucho con respecto a reconocer que la oración de silencio y quietud es el UNICO CAMINO PARA PROFUNDIZAR HONESTAMENTE EN NUESTRA VIDA ESPIRITUAL. No digo que lo demás no sirva, digo que sin este camino, no se llega más que a tener una vida espiritual muy superficial basada solamente en ritos y obediencia ciega a reglas no revisadas y bastante cuestiona​bles​ en algunos casos. No se si esto se debe a que el Papa tiene las manos atadas por su entorno, o a que el mismo Papa no quiere meter las manos en semejante embrollo.

No quiero, sin embargo, que suene como resentido de mi parte. No todos los sacerdotes y gracias a Dios, no toda la Iglesia, para mí está perdida. Yo pienso que hay muchos luchando en ella, incluso tú, al menos lo creo así. Yo soy más de la idea de Francisco de Asís: “cambiar la Iglesia quedándose en ella, sino quién más lo haría”.

Susana Topasso

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