´Empezamos a comprender que Dios está en el centro, y así cambian nuestra perspectiva y orientación. En la práctica de la meditación aprendemos lo que es la humildad real, a ser nosotros mismos en el lugar que nos corresponde. Al meditar también aprendemos que podemos alcanzar a Dios Padre a través la conciencia humana de Jesús, el Hijo, puesto que si meditamos con fe, descubrimos que Jesús es el puente que nos lleva a la otra orilla. Jesús es el bote que nos lleva a través del pequeño río tributario del egoísmo y nos lanza en medio de la corriente del amor divino. El egoísmo queda flotando en las aguas de la soledad.

La meditación nos hace cruzar esta soledad
hasta el amor oceánico de Dios

Gradualmente nos damos cuenta de que el amor es la base de toda realidad y de que estamos invitados a vivir plenamente en este amor por medio de nuestro compromiso con la bondad, la compasión, la comprensión. El gran acontecimiento de la experiencia de meditar es que una vez que entramos en la conciencia humana de Jesús, comenzamos a ver como Él ve, a amar como Él ama, a comprender como Él comprende y a perdonar como Él perdona. El ángulo desde donde miramos la Creación íntegra se altera profundamente. Una vez que se expande, ya no necesita volver a contraerse, lo cuál no sucederá en tanto nosotros recordemos siempre lo primordial de la práctica´.

John Main
Del libro: Maranatha, Camino de la Meditación
Editorial Lumen, Argentina
Título original: The Heart of Creation
Darton, Longman & Todd Ltd.

PREGUNTA DE LA SEMANA
¿Cuál es tu perspectiva de la soledad?

Por favor mandad tu respuesta a: permanecerensuamor@gmail.com, la cuál, si nos lo permites, será publicada en este sitio web y en las redes sociales.  Esto nos permite compartir nuestra experiencia y así enriquecer esta pequeña gran comunidad virtual.

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