Compasión y preocupación
Compasión y preocupación

«Así dice el Señor Todopoderoso: “Juzguen con verdadera justicia; muestren amor y compasión los unos por los otros. No opriman a las viudas ni a los huérfanos, ni a los extranjeros ni a los pobres. No maquinen el mal en su corazón los unos contra los otros.”» Zacarías 7.9-10

La compasión, o el sentimiento de preocupación por el bienestar de nuestros amigos …, la gente que realmente se comporta de una forma positiva con nosotros, este sentimiento de preocupación, es parcial. De hecho, implica mucho apego. En cuanto se genera apego se convierte en una actitud poco realista, no ecuánime; y el apego, parcial y limitado, a menudo genera odio. Está claro.

Por eso el tipo de compasión que realmente manifiesta el carácter transformado por la acción del Espíritu es la compasión imparcial. Esta compasión, cuando ya la hemos ejercitado, no solo se dirige hacia nuestros allegados, sino también hacia nuestros enemigos. Porque el afecto parcial llamado compasión está orientado principalmente según las acciones de los demás. Si la acción hacia mí es positiva, amistosa, entonces les amo; si estas personas me perjudican, si se comportan de modo negativo conmigo, entonces en vez de afecto siento enfado.

La otra compasión, la imparcial, no está orientada según la acción o actitud, sino porque simplemente los otros son también seres humanos. Ellos quieren también la felicidad y ellos tienen también todo el derecho de superar el sufrimiento. Entonces basado en este tipo de toma de conciencia se desarrolla un sentimiento de preocupación genuino. Esto es la compasión imparcial, la compasión genuina, aquí no hay apego.

«En fin, vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes.» 1 Pedro 3.8

Andrés Ayala

¿Te gusta el escrito de Andrés? Siembra la semilla compartiéndola entre tus amigos – dale a los iconos de abajo.