Para mi convertirme en niño es dejarme llevar suavemente, sin preguntas desde la desconfianza y las dudas; es como cuando se cierran los ojos porque hay una brisa con la seguridad de que esa brisa suave y tierna rozara tu rostro y te refrescara y te alegrará. Los niños tienen de manera innata la seguridad, al nacer solamente lloran porque saben les darán su alimento o les abrigaran cuando así lo necesiten… es empezar a caminar con la seguridad que al caer tienen la entera confianza de que pueden levantarse. Volverse niño es esperar no esperando, es pedir no pidiendo, es la seguridad de que todo llegará, todo se resolverá sin tiempo porque se vive plenamente en el presente; no existen angustias ni preocupaciones dentro del niño solo alegría, amor, felicidad y eso es el mismísimo Dios en nuestro corazón.

Elba Piedad Sánchez Pérez

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