Crecimiento en el AmorCrecimiento en el Amor

Este es el misterio del Reino de los Cielos. Y el Reino de los Cielos es ahora. Ha sido establecido por Jesús. En sus propias palabras: “El Reino de Dios está entre ustedes; arrepiéntanse y sigan el Evangelio” (Marcos 1:15). Arrepentirnos simplemente significa, voltear nuestra dirección a Dios. Arrepentirnos no es desenchufarnos de nosotros mismos, pero ir más allá de nosotros mismos. Esto significa, no rechazarnos, pero encontrando, descubriendo nuestro maravilloso potencial mientras vamos alcanzando la armonía plena con Dios. Esta es la base positiva del cristianismo. Para el cristiano, lo importante no es uno mismo, no es nuestro pecado. Lo importante es Dios y el Amor, y de una manera especial, nuestro crecimiento en el Amor. El crecimiento es apertura a su Amor y crecimiento en nuestra respuesta a ese Amor.

“Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”. Creer en el Evangelio simplemente significa abrirnos a nuestro potencial, al potencial que cada uno de nosotros posee en el extraordinario plan de salvación. Esto es lo que Jesús nos revela en nuestro corazón cuando nos embarcamos en el camino del silencio, y de absoluto compromiso al silencio y a la apertura al silencio, cada mañana y cada tarde. Lo que Él nos revela es que fuimos creados para el Amor, para la libertad, para encontrar el sentido, para nuestra plenitud; y nos percatamos de esto entrando al misterio del Reino que está entre nosotros. Este misterio se nos desdobla con el generoso regalo de Cristo. El Reino está establecido.

Recuerda lo práctico. Aprende a estar en silencio y a amar el silencio. Cuando meditamos no busquemos mensajes, signos o fenómenos. Cada uno de nosotros debe aprender a ser humilde, paciente y leal. Debemos aprender a estar quietos. Debemos aprender a vaciar nuestro corazón de todo lo que no sea Dios, pues Él requiere todo el espacio que nuestro corazón puede ofrecerle. Aprendemos la pureza de corazón repitiendo nuestro mantra con total fidelidad. El misterio es la verdad absoluta, el Amor absoluto y nuestra respuesta debe ser absoluta.

Esto es lo que San Pablo escribe a los corintios:

“Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; 4 y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, 5 para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.” (1 Cor 2:1, 3-5).

Vamos a meditar ahora y preparar nuestro corazón para abrirnos a este poder.

John Main
Del libro: The hunger for depth and meaning
Edited by Peter Ng
Medio Media, 2007 – www.mediomedia.org
Traducido por Lucía Gayón
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana

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