Me gusta el primer párrafo porque sintetiza el eje o la esencia de la meditación cristiana. Como Cristo  mora en el interior de nuestros corazones, nuestra primera tarea es aceptar ese hecho fundamental.

La segunda tarea es abrirle o facilitarle el camino para que Él nos habite y se desarrolle en nosotros esa plenitud que es la conciencia de Cristo. Y éste es el único modo que tenemos de llegar a Dios : la meditación de la figura de Jesús, con el agregado de nuestra colaboración.

Alicia Gundín

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