´Al comenzar, puede ser que te plantees muchas preguntas acerca de los aspectos técnicos de la meditación. ¿Cómo debes decir el mantra? ¿Deberías decirlo al compás de tu respiración? ¿O al compás de los latidos de tu corazón? Yo te recomiendo que al principio lo hagas tan simplemente como sea posible. Solo dilo. Si te sale naturalmente decirlo al compás de los latidos de tu corazón, hazlo así. Si te sale naturalmente decirlo con la respiración, dilo así. Si te parece que no va al compás de ninguno de estos ritmos, dilo como puedas. Las preguntas técnicas son secundarias, y muchas hallarán su respuesta a medida que vayas ganando experiencia con la práctica misma.

Dos cosas que dijo Jesús son de gran importancia cuando se comienza a meditar. (Hoy analizaremos la primera) La primera es: “Si no te conviertes en un niño, no puedes entrar al Reino de los Cielos.” Para aprender a meditar, tenemos que aprender a ser como niños. Tenemos que aprender, como aprende un niño, a aceptar la enseñanza en base a la fe, y dedicarnos a practicarla. Tenemos que aprender a redescubrir la capacidad de maravillarnos, que surge de la combinación de la fe y la práctica. Tan fácilmente perdemos esto como nuestra temprana simplicidad.

Meditar es volver a la inocencia y un signo de ello
es el regreso a un estado de sorpresa.

John Main
Del libro: Maranatha, Camino de la Meditación
Editorial Lumen, Argentina
Título original: The Heart of Creation
Darton, Longman & Todd Ltd.

CUARESMA

Ahora que nos preparamos para otra Cuaresma guardémonos unos a otros en nuestros corazones. Este es una estación de conversion, una estación para renunciar a todo aquello que es efímero para poder ser uno con Él que es eterno.

Construye tu vida en el espíritu de conversión. Todo lo demás fluye a partir de ahi – qué es lo que debemos hacer, a dónde debemos de ir. Se requiere valentía. Se requiere un espíritu viril que no nos hunda por las opciones fáciles del egoísmo; no nos quedemos conformes con solo vivir la vida de forma superficial, pero vivirá con total gozo, con entusiasmo y con el verdadero sentido de la alegría de la vida que fluye por la libertad.

La Cuaresma no es un periodo para darnos golpes de pecho sintiéndonos importantes lamentando nuestros pecados. La Cuaresma es para prepararnos para la gloria de Cristo, la gloria de la Pascua, la gloria pascual. Lo hacemos, no concentrándonos en nuestros pecados, pero renunciando a nosotros mismos y abriendo nuestros corazón a Jesús.

PREGUNTA DE LA SEMANA
Elige una de las dos preguntas, o si gustas, comenta las dos:

1. ¿Qué es para tí convertirte en un niño?

2. ¿Cuál es tu visión de la Cuaresma?

Publicaré tu escrito en este sitio web donde podrás también ver las opiniones de otros, lo que nos ayuda tanto en el compartir como en el aprender del otro. Por favor manda tus reflexiones a permanecerensuamor@gmail.com

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