fuego

Pertenecer a la Iglesia va más allá de lo que podemos entender con la mente. El Espíritu Santo la ha ido enriqueciendo a lo largo de los siglos. Sólo algunos seres humanos la han manchado. Es evidente que su perduración a través del tiempo es sobrenatural. No hay institución que permanezca tanto tiempo en el mundo. Es Cristo que, no haciendo mucho caso de las debilidades humanas, la RIGE, LA MANTIENE, LA BENDICE Y LA SOSTIENE. Nosotros como Iglesia, como parte de su Cuerpo Místico no podemos entender muchas cosas, pero nos sentimos instrumentos en las manos del Espíritu que nos utiliza para que Ella continúe, para que Ella se embellezca, para que Ella se purifique. Pidamos que nos utilice siempre para embellecerla, aunque esto implique denunciar al que la ensucia con su mal testimonio, sea cura, monja, laico. Seamos sus custodios para que nadie abuse del poder que se le ha conferido de lo alto!!! Ser Iglesia implica comprometerse en su embellecimiento.

Susana Beatriz Topasso

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