orquidea

Con el cuerpo muy dolorido, me senté a meditar, y observé el silencio, el aroma a flores, el canto de los pájaros, y el Nombre de Jesús como música arrulladora. Nada más reconstituyente que un momento de oración profunda y quieta. La vida es hermosa y si estamos atentos se despliega en su esplendor, más allá de los inconvenientes, accidentes, estados de ánimo. Dios es, y está presente, amando. Pero no podemos darnos cuenta si no estamos presentes nosotros.

 

Blanca Vallini

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