Todo depende de dónde está enfocada la atención

“En el glorioso esplendor de tu majestad, y en tus maravillosas obras meditaré.” Salmo 145.5

Tal vez por sincera convicción, o quizás por influencia de otros, solemos llamar ilusión a todo aquello que particularmente nos dasagrada, nos frustra o somos incapaces de conseguir. Maquilladas con un aura de humildad y espiritualidad nuestras propias ilusiones se nos presentan como realización. Siempre que el parámetro seamos nosotros mismos, nuestros pensamientos y deseos, únicamente tendremos espejismos, manifestaciones ilusorias del propio ego.

Los sentidos de nuestro cuerpo pueden ser reales o ilusorios. Los pensamientos de nuestra mente pueden ser reales ilusorios. Los impulsos de nuestro espíritu pueden ser reales o ilusorios. Todo depende de dónde está enfocada la atención. Centrados en nosotros mismos solamente seremos engañados por sueños vanos, aunque vengan revestidos de apariencia sublime. Si nos sumergimos en Dios, en su maravillosa luminosidad y su infinito amor, estaremos sin barreras en la propia realidad de todo, aunque en apariencia pueda ser pequeña e irrelevante.

Las disciplinas de la quietud, el silencio y la atención no son por sí mismas ni más ni menos efectivas contra la ilusión que la actitud desordenada y caótica de la vida diaria. La meditación es tan sólo el vehículo que nos permite andar un camino. Meditando centrados en el ego, iremos por el camino de la ilusión. Meditando en la majestad y la obra de Dios, transitaremos el camino real.

Andrés Ayala

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