Descubrir esa armonía en ti mismo

Primero habrás de descubrir esa armonía en ti mismo.

Por la fe sabemos, aún sin experimentarlo y hasta que Dios decida lo contrario, que El es Presencia siempre. Al meditar se nos van dando luces acerca de lo que sucede. Cuando el Amor hermoso es objeto de toda nuestra atención al meditar, se cumple lo que nos dice Jesús en Mateo 6, Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.

Centrarse en El nos llevará a crecer en fe y confianza. El que es misericordia no se deja ganar en generosidad y nos llevará a un conocimiento propio y ajeno de manera tal que la conversión se irá dando de manera certera.

“Nadie que se expone al fuego del Espíritu Santo queda igual, tal como el hierro cambia su estado y se hace incandescente“, así vamos cambiando cada vez que meditamos, en pos de una paz a la cual todos están llamados.

Dios es Amor, y no puede sino amarnos de manera infinita y perfecta, es nuestra ignorancia acerca de esto lo que nos lleva a sufrir todo tipo de desequilibrio y error.

La certeza y experiencia de sentirnos amados infinitamente y valorados por el que es todo poderoso señalará un fin y un comienzo.

Al meditar, las piezas sueltas de nuestras vidas, se van acomodando de manera armónica y todo cobra sentido. Una manera nueva de pensar, hablar y actuar se instala para Gloria de Dios, bien nuestro y de los demás.

Desde la contemplación se puede enfrentar al mundo de manera distinta, la Sabiduría Encarnada desea que seamos uno con El, de esta manera van cayendo las escamas de nuestros ojos, respecto a lo que es el mundo y sus propuestas falsas.

Instalados en el Amor nada ni nadie logrará perturbarnos. “El nada te turbe nada te espante…” sera experimentado y vivido.

Meditando lograremos “permanecer en su amor” . Estar en EL, en la Presencia Bendita y saber que lo estamos, es alcanzar la Paz prometida por Jesús, una paz gozosa y cierta, con nosotros y con los demás.

Al meditar nos abrimos al “Reino de Dios que está muy cerca“, donde la armonía y la Luz impera. Estamos llamados a ser apóstoles de su Presencia, de su Paz, de su Amor.

Primero habrás de descubrir esa armonía
en ti mismo. Ésta es la razón de meditar.

Desde el amor infinito de Jesús y María,

Alicia Vinent

 

 

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