Descubrir nuestro potencial

La cosa básica que aprendemos de la meditación, desde nuestra propia experiencia, es que Dios es Espíritu. Él es el soplo de la vida. Él es presencia y está presente en lo profundo de nuestro ser, en nuestro corazón. Lo que descubrimos, si perseveramos, es que con el poder del Espíritu, que está en cada uno de nosotros, nos regeneramos, nos renovamos, nos re-creamos, para transformarnos en una creación en Él. “He derramado mi Espíritu en esta gente”, dice el profeta Ezequiel. Y el Espíritu es la presencia de poder, del poder del Amor.

La meditación nos enseña que esta es la sabiduría fundamental en la que construimos nuestra vida y nuestra verdadera religión. Lo que descubrimos es que solo podemos vivir nuestras vidas en plenitud si estamos siempre abiertos a esta presencia misteriosa del Espíritu, y siempre abiertos a la presencia más profundamente. Este es el peregrinaje que recorremos cada vez que nos sentamos a meditar. Abrimos nuestras mentes, nuestros corazones, nuestra conciencia a la última realidad que es, que es ahora, que es aquí. Al estar abiertos al misterio, a esta realidad, nos trascendemos a nosotros mismos, en el absoluto misterio que es Dios.

John Main
Del libro: The hunger for depth and meaning
Edited by Peter Ng
Medio Media, 2007 – www.mediomedia.org
Traducido por Lucía Gayón
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana

PREGUNTA DE LA SEMANA

¿Qué es lo que has aprendido de ti mismo como resultado de practicar la meditación cristiana?

Publicaré tu escrito en este sitio web donde podrás también ver las reflexiones de otros, lo que nos ayuda tanto en el compartir como en el aprender del otro. Por favor manda tu reflexión a permanecerenesuamor@gmail.com

Cuando envíes tu reflexión, añade también el lugar donde te encuentras, o si me lo permites, lo añado yo. Si prefieres que no lo haga, por favor avísame.