olas

El tema que tratas, Lucía, me toca muy de cerca. Una ex alumna mía, posteriormente compañera de trabajo, está muy enferma. Tiene 41 años y una hijita pequeña.

Entre todos se está haciendo una colecta para ayudarla a comprar un aparato para que pueda caminar. Todo esto está bien, pero, además, mis compañeros insisten en acudir a sacerdotes sanadores y hacer todo lo posible(prender velas, acudir a curanderos, etc) para pedir por su pronta recuperación.

Creo que todas estas prácticas constituyen intento por torcer la voluntad de Dios de acuerdo con nuestros designios y yo se lo digo a todos: no lo hagan, confíen en Dios, sabe lo que necesitamos y no necesita de nuestras oraciones.

Nuestra tarea es esforzarnos lo más posible en cumplir nuestras metas y dejar que Dios haga el resto. Y aceptar lo que venga, aunque sea la muerte.

 

 

Alicia Gundín

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