meditacion-cristiana-26

La gran diferencia entre técnica y disciplina es que la primera va en busca de objetivos, mientras que la segunda es un proceso, un camino.

La palabra disciplina etimológicamente proviene del latín “discipulus” y de “discere” que quiere decir ´el que aprende´. Yo diría “ir aprendiendo”.

Cuando iniciamos el camino de la meditación llega un punto en que nos comprometemos. A principio como que exploramos, con incredulidad, duda y muchas expectativas si esta es la fórmula adecuada para nosotros. Aprendemos poco a poco a aceptar que no buscamos resultados instantáneos o resultados de ningún tipo. Es un compromiso a la nada, que significa Todo.

Cuando llegamos al punto del compromiso, ahí surge un nuevo tipo de libertad, un nuevo tipo de conocimiento o de sabiduría que nos da la confianza de seguir queriendo discernir y aprender.

Aceptamos que la disciplina no es castigo o un comportamiento rígido, sino una decisión en la libertad de la no-expectativa. Lo que nos va a mover para mantenernos en el camino son los frutos del Espíritu que pronto veremos surgir en nuestra alma. Para ello, debemos estar atentos, pero no obsesionados auto-evaluándolos. Surgen de pronto en nuestra vida en forma de regalos – despertamos a ver la Gracia de Dios en todos los acontecimientos, hasta los más sencillos, de nuestro diario vivir.

Te comparto este video de un coro de chicas de Brasil. A esto le llamo disciplina:

Lascia Ch´io Pianga (Haendel) Meninas Cantoras de Petrópolis 

 

Lucía Gayón

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