profundidad

El Amor ya Es. No lo creamos nosotros, no somos los que amamos. Dios es la Fuente del Amor. Somos amados en forma incondicional por Él y fuimos creados en Su Amor. Es imprescindible entrar en esa energía envolvente y amorosa y dejarnos transformar por ella, para ser canales por los que circule y se derrame a todos. Cuando meditamos vamos hacia nuestro centro silencioso, en el que el Amor habita. En contacto con Él, descubrimos que nada queda fuera, que todos somos uno en Él, que la creación es un acto de amor y entonces podemos vivir en plenitud. Si nuestras obras proceden de ahí, serán obras del amor, y sabremos en cada momento cuál es la tarea que deberemos realizar, sin contaminar con nuestros conceptos y hasta ideologías que separan.

Blanca Valloni

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