El desprendimiento es la superación del ego ,el ir más allá de aquellas ataduras que nos impiden unirnos plenamente a la persona de Dios. Pero ponemos resistencias. Y es algo que nos ocurre a menudo. No queremos abandonarnos plenamente en los brazos amorosos de nuestro Creador. Queremos seguir anclados en nuestras experiencias  anteriores.

Por eso, meditar es un desprendimiento, un dejar atrás la forma en que hemos estado viviendo hasta ahora para entrar en una nueva dimensión: La dimensión del amor. Es, a veces, una experiencia dolorosa, porque es un cambio trascendental en nuestra vida. Creo que vale la pena intentarlo para ser personas más plenas.

 

Alicia Gundín

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