meditacion-cristiana-44

Acabo de meditar y cuando constato que seguiría meditando eternamente, hoy mismo me está pasando de nuevo, encuentro que eso es lo que quiero, haga lo que haga y esté donde esté. Estar, ser y hacer todo desde el corazón del Padre. Si hay que interrumpirse para “vivr” es un contrasentido porque vivo en el Camino la Verdad y la Vida.

El crecimiento o el desarrollo personal, el progreso se me antojan, desde ahí, como mentiras y afanes inútiles para escapar a nuestro centro, a la Presencia donde ya somos y existimos del todo. Llegar a la consciencia y disfrutar ya de eso que somos ya no dependende ni del lugar ni del tiempo, ni de nada que hagamos, excepto consentir a dejarnos arder por dentro haciendo sitio para esa Vida, consentir a que transforme todo en luz.

Y luego salir ahí fuera y será lo que Dios quiera, tengo la completa seguridad.
Shalom

Luz Galilea Presbítera

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