El ritual es la reverencia, es el momento de saber que hay alguien y algo superior a uno y de allí esa reverencia de respeto con el silencio; cuando damos ese paso de disponernos a meditar la preparación al momento sagrado requiere un proceso de concentración, para ello el silencio anterior al mantra y es así, allí en ese mismo instante que con todo nuestro cuerpo, nuestro ser hacemos la reverencia al Yo Soy y nos dejamos llevar a esa expansión al infinito y conocemos y sentimos lo que es el amor.

Elba Piedad Sánchez Pérez

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