El Silencio de Dios

El Silencio de Dios

A Dios no se le puede contener en ningún tipo de concepto porque al hacerlo es como si lo estuviéramos tratando de embotellar; hacerlo de acuerdo a nuestra fantasía o creencia.

Como niños tratamos de entender a Dios bajo algunas imágenes y conforme vamos creciendo y madurando, tenemos que aprender a descartar esas imágenes o conceptos. Es muy difícil desechar los conceptos de Dios si no lo hemos experimentado.

La Meditación Cristiana nos permite ejercitar la mente y el alma para aprender a estar quietos y en silencio y poco a poco nos vamos adentrando al Silencio. Primero vemos el silencio como la ausencia de ruido, pero a mayor profundidad entramos al Misterio de Dios por ese Silencio, su Silencio.

Empezamos a despertar y a vislumbrar que la nada lo es Todo; que el Silencio de Dios es nuestra melodía del Alma; que El es la presencia del Amor siempre y que tenemos DNA divino – somos de Él siempre.

Lucía Gayón

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