En la quietud resuena la "Voz" de Dios

En la quietud todo va ocupando su lugar. Quietud física que ayuda al silencio mental. Las cosas vuelven al lugar de donde salieron. Las preocupaciones encuentran su origen, los miedos ponen de manifiesto su sin sentido, la prisa que uno lleva se detiene y espera que todo se asiente, y así surja la acción correcta.

Cuando contemplo la naturaleza, veo que hay quietud en ella, y me observo compenetrada y envuelta por esa quietud, que despierta la mía. Cuando dejo de lado lo que estoy haciendo para meditar, permito que la quietud que hay en mi se expanda desde mi interior y me muestre las cosas como son, y no como mi mente inquieta las interpreta.

La quietud no es pasividad, sino un contemplar el origen de todo para comprender y desde ahí poder accionar, si es que debo hacerlo. En la quietud resuena la “Voz” de Dios y me susurra su Amor incondicional.

Blanca Valloni

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