paciencia

Probablemente a todos nosotros nos hayan inculcado desde la más tierna infancia que “estar alerta” o “prestar atención” es algo así como atrapar cada idea, palabra o imagen que se nos presenta delante nuestro. Así, nos pasamos la vida acumulando datos, fechas, direcciones, pensamientos… hasta llegar al agotamiento. Lo que aparenta ser un estado de completa atención es, en realidad, una especia de ensoñación narcótica.

Aquiétense y reconozcan que soy Dios.” Salmos 46.11

El estado de alerta que nos permite percibir lo que realmente importa no es una actividad frenética de la mente y de los sentidos por apropiarse de todo lo que pasa por delante nuestro, sino la calma atención de la consciencia pura. La quietud, el silencio, la expectación en la presencia divina son los sólidos fundamentos que nos permiten estar realmente alerta.

Andrés Ayala

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