Ser, estar, sentir...

Ser, estar, sentir, presenciar la vida. Unificar nuestro interior nos muestra el camino de la meditación.

Conciencia aislada y presente en todo.

Apertura al momento, escucha del silencio hecho realidad presente.

Dios emanación de amor divino.

Gracia y misericordia que nos acerca al momento orante.

El Señor se hace verdad única, llena de luz que se desparrama en la virtud de espíritu.

Liliana Mellano

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