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“…mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y poco son los que lo encuentran” – Mateo 7: 14

La meditación cristiana tiene una entrada estrecha y un camino angosto porque es el Camino de Jesús y es un camino de disciplina.

Implica hacer el esfuerzo diario de orar en silencio; implica repetir nuestra palabra sagrada de una forma leal y amorosa; implica renunciar a las distracciones; implica volvernos a poner de pie cuando nos tropezamos; implica regresar cuando nos olvidamos, implica reconocer que el centro de nuestra meditación es Cristo y no nosotros.

Tú que ya has dado los pasos para hacer de la meditacion cristiana una disciplina del alma, podrás comprobar que no es fácil por todas estas implicaciones.

Cuando alguien opta por los cursos o técnicas express, novenas, actos mágicos, estampitas, medallas, veladoras, invocar a los santos o a otros para que ellos hagan nuestro trabajo, es tomar el camino fácil.

Muchos quieren gratificación instatánea, validación institucional, reconocimientos académicos, necesidad de sentir ser parte de alguna asociación, escuela, moda. Son como muletas para disipar el miedo y hacer la vida fácil.

A veces es necesario comprender esto y ser empático, pero también expresando que estas son solo ayudas externas y también fáciles pues finalmente no nos transforman ni nos ayudan a trabajar en esa disciplina del alma.

El trabajo de interioridad es con Jesús!

 

 

Lucía Gayón

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