Expansión del ser

Meditamos porque entendemos que el espíritu humano fue creado para tener una infinita expansión del ser. El último significado del Nuevo Testamento y de la revelación cristiana es que cada hombre y cada mujer está hecho, está creado para este crecimiento, en profundidad, en madurez y en unión con Dios.

Una de las influencias a la que estamos sometidos es la publicidad. La publicidad moderna enfatiza lo que es nuevo. Entonces, en lo que se refiere a nuestra experiencia de la vida, de la realidad, tendemos a enfatizar aquello que es nuevo, la última moda. Al final, en vez de ver nuestra vida como un todo, como un proceso de crecimiento, de madurez, de creciente profundidad, simplemente nos movemos de un lado a otro. Perdemos el sentido de la conexión de los eventos y nuestras vidas fácilmente se tornan más distraídas. Las novedades son las distracciones, una tras otra. Como bien lo sabemos, si vivimos nuestras vidas moviéndonos de algo nuevo en algo nuevo, muy pronto encontraremos una especie de aburrimiento. Nada parece satisfacernos si lo que solo nos interesa es aquello que está fuera de nosotros.

Ahora bien, el camino de la meditación es un intento de vivir tu vida y de entender tu vida, fuera de esos términos de estar buscando la novedad. Buscamos un entendimiento infinitamente mayor que esto, llegando así a comprender que tu vida, cada uno de sus momentos, es siempre nuevo, no una novedad que pasa. Descubrirás que en cada momento estás floreciendo de la mano creadora de Dios. Entonces muy pronto podrás descubrir que la vida es maravillosamente fresca, continuamente interesante, pues siempre se está expandiendo. Tus reflexiones están siempre expandiéndose al infinito; no contrayéndose hacia un momento furtivo de satisfacción. Esto es la razón por la que una persona medita.

Ahora bien, ¿qué debemos de hacer? ¿Cómo nos organizamos con esto? Si deseas meditar, lo primero que requieres es tener la seriedad para ello. No solemnidad, sino seriedad. Poder ver esto como una invitación, como una posibilidad que te llevará a una mayor profundidad personal descubriendo tu potencial. Si deseas aprender a meditar debes reservar el tiempo para ello todos los días de tu vida. Idealmente debes reservar el tiempo tanto en la mañana como en la noche. La disciplina diaria es de inmensa importancia. No puedes admirar la realidad espiritual desde lejos. Debes entrar a ella. Debes probarla, mirarla, vivirla. El tiempo que te recomiendo para meditar es un mínimo de 20 minutos y el tiempo óptimo es de media hora, cada mañana y cada noche.

John Main
Del libro: The hunger for depth and meaning
Edited by Peter Ng
Medio Media, 2007 – www.mediomedia.org
Traducido por Lucía Gayón
Para la difusión gratuita de la Meditación Cristiana

PREGUNTA DE LA SEMANA

Tema libre – comenta lo que gustes sobre el escrito de Father John y tu experiencia de meditar.

Publicaré tu escrito en el sitio web donde podrás también ver las reflexiones de otros, lo que nos ayuda tanto en el compartir como en el aprender del otro. Manda tu reflexión a permanecerensuamor@gmail.com e indica el nombre de tu ciudad y país.