JohnMain

´La Iglesia de nuestros días está comenzando a redescubrir estos elementos esenciales de una saludable comunidad cristiana. Una de las raras experiencias de viajar por el mundo de hoy es encontrarse con las mismas percepciones nuevamente despertadas acerca de la necesidad de maestros y comunidades, desarrollándose de diferentes maneras en cada parte de la Iglesia universal. Creo que lo que estamos viendo de nuevo es que la unidad básica para proclamar el Evangelio es una comunidad cristiana viviente. Los ministros del Evangelio sólo tienen sentido realmente cuando proclaman la Palabra desde dentro de la asamblea de aquellos redimidos por Jesús. Paradójicamente, por ende, su primera tarea es crear la comunidad que será la base de su ministerio.

Para ser efectiva y creíble, esta comunidad también tiene que ser forjada junto a alguna experiencia espiritual común y perdurable. En otras palabras, debe tener esencialmente la misma manera de aprehender, de captar, la realidad espiritual. En cada miembro de la comunidad debe haber un serio compromiso a la profundización de su propia experiencia personal. Debe haber también un doble sentido de responsabilidad: en primer lugar, cada uno debe entender su necesidad de estímulo, apoyo y amor a la comunidad; en segundo lugar, cada uno debe ser consciente de su propia importancia en proveer estímulo, apoyo y amor a los otros.´

Extracto de: Comunidad de Amor, de John Main
Traducción: Noelia Valenzuela y Mary Meyer
Revisión: Marina Müller
Regalo de Enrique

PREGUNTA DE LA SEMANA
¿Qué es lo que más te gusta de este escrito y por qué?

Leave a Reply

Your email address will not be published.