muelle

Estaba en un un muelle donde había mucha gente queriendo subir a un barco tipo caravela. Pero en al entrada del barco había una de esas puertas que consisten en un poste vertical y que tienen palos horizontales en la altura del poste y que giraba haciendo difícil la subida al barco. De manera, que para poder subir era muy difícil porque además era un gentío el que quería subir al barco.

Se forcejeaba y se empujaba. Al final logré subir al barco. Este comenzó a navegar y después de un tiempo llegó a una especie de playa donde comenzamos a bajar. Llegamos a tierra firme y me encontré en un campo con grama y después de caminar un poco ví de espaldas a un hombre que iba caminando y lo lograba ver de espaldas. Era un poco alto, con cabellera al hombro y túnica blanca.

Al los lados del camino estaban unos hombres construyendo cada quien su casa pequeña y el hombre me dijo : Aquí está tu lote, debes de construir tu casa, pero para eso tienes que trabajar. Entendí dos cosas que para poder construir la casa tenía que trabajar aquí con la palabra de Dios y en esa medida se iba a ir construyendo la casa. Sentí que el hombre era el Maestro Jesús, sólo Dios lo sabe, pero nunca se me ha olvidado porque esto fue en 1995.

Bendiciones

José Esteban Santamaría Solórzano

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