´Rigurosamente hablando, la meditación no nos da ninguna experiencia de Dios.  Dios no se “experimenta” a  sí mismo, mejor dicho, sabe.  Para Él, experimentarse sugeriría una conciencia dividida.  Lo que la meditación hace es llevarnos a la vida de Dios, la vida llena del conocimiento de la Palabra engendrada en la auto-trascendencia.  Esta es la razón por la cual meditar es entrar en la divinidad a través de Jesús.  Por su intermedio nos volvemos uno con Dios.  Con Él nos trascendemos a nosotros mismos, viviendo la totalidad de nuestro ser a través de Él, y volviéndonos una nueva creación en Él.  En Él, meditar es en si mismo el proceso de auto-trascendencia.

Según el grado en que nos trascendamos,
compartiremos la naturaleza divina,
porque aprenderemos a ser uno
con el poder del amor.

Nuestro crecimiento al meditar no se puede medir según la acumulación de experiencias, sino según la trascendencia de toda experiencia.  Lo que frecuentemente llamamos una experiencia es sólo un recuerdo.  Pero en el eterno acto de creación, que es la vida de Dios trinitario, todo está presente.  Cada uno de nosotros, mediante nuestra pequeña auto-trascendencia, está, a pesar de todo, posibilitando de volverse uno con Dios.  Nunca debemos olvidar esto.´

John Main
Del libro: Maranatha, Camino de la Meditación
Editorial Lumen, Argentina
Título original: The Heart of Creation
Darton, Longman & Todd Ltd.

PREGUNTA DE LA SEMANA
¿Cómo defines “experiencia y trascendencia” de acuerdo a tu experiencia de vida?

Publicaré tu escrito en este sitio web donde podrás también ver las opiniones de otros, lo que nos ayuda tanto en el compartir como en el aprender del otro. Por favor manda tu respuesta a permanecerensuamor@gmail.com

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