Este camino de meditación, ha hecho surgir en mi la fe en mi propia realidad. El descubrir que Dios y yo estamos unidos, me proporciona un aspecto que no había tenido en cuenta en el pasado, que es el reconocimiento de mi ser, imagen y semejanza Suya, infinitamente amado. Esto me devuelve a mi esencia, tan escondida muchas veces. Detrás de las capas que le he agregado, de los conceptos, las opiniones mías y ajenas, mi personalidad, mi ser vive inocentemente y en paz, en un tiempo que es eterno. Esta experiencia me libera de mis falsedades, superficialidades, y de las múltiples causas de sufrimiento inútil que me he creado a lo largo de la vida. La fe en que “Dios Es”, y la fe en que yo soy en Él. Con eso basta.

Blanca Valloni

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