Fuego de Amor

Ese fuego de Amor que arde en mi interior y que se expande, primero a mi propio cuerpo, mente, vida, y también a lo que percibo desde los sentidos como exterior a mi, es la energía de Dios de la cual dependo. Cuando me quedo quieta y observo mis sensaciones físicas, percibo el movimiento dentro mío, en cada parte de mi cuerpo. El corazón que late, la sangre que circula, los músculos que se mueven aun en la quietud, evidencian la existencia de una energía que no proviene de mi. Cada pensamiento, cada acción, requieren de esa misma energía. Puede ser bien utilizada o no, por mi, pero la energía está de todos modos. Es la energía de la vida, que comparto con todos los seres que hay. La energía de Dios… De Él proviene y se expresa en toda la creación. Y esa energía es Amor!

Blanca Valloni

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