Gran metáfora

Lo que me gustaría compartir para todos ustedes hoy, Día de Navidad, es que nos demos cuenta de que es la fiesta que nos habla a todos de esa gran metáfora del Dios que se hace carne, débil; que toma forma de un bebé, de un humano; paradójicamente lo más débil, y lo más llamado a desarrollar potencias y fuerzas infinitas. Veamos la Navidad, la fiesta del Dios encarnado, como símbolo de lo que somos: una manifestación o encarnación de Dios en todo lo que ES; de manera particular en el ser humano. Nuestra Consciencia o capacidad de darnos cuenta de lo que realmente somos, nos invita a ver en cada uno de los seres humanos y en mí misma, la identidad que compartimos todos. Jesús, nos reveló: “El Padre y yo somos uno”. Del mismo modo nosotros podemos decir, como el Maestro Eckart:”Dios y yo somos uno”. Esto es lo que significa la festividad de la Navidad: darnos cuenta de nuestra identidad compartida: seres divinos, llenos de Luz y Bondad.

Nacemos en Navidad a la consciencia de nuestra verdadera identidad. Somos débiles y vulnerables por nuestro ser corporal y seres sintientes, pero nuestra identidad divina es invencible e infinita. Somos una paradoja maravillosa. ¡Una Luz que jamás se extinguirá! Feliz Navidad a todos y que podamos experimentar la maravilla y el Misterio de lo que somos, como lo experimentó y vivió Jesús. Por eso nuestro Jesús, es universal; rebasa las fronteras del cristianismo, pues nos revela, como espejo, lo que en realidad somos TODOS, seamos o no creyentes. ¡Muy Feliz Navidad a todos!

María de Lourdes Acevedo Muñoz
Cuernavaca, México

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