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Aquí me hago eco de las palabras de Vicente de Jesús. La Iglesia, es decir nosotros, somos UN MISTERIO que utiliza Jesús para formar, purificar y embellecer la institución. El análisis y comentario de Father John es muy cierto. Se trata de una cruda realidad, pero esto ha sucedido siempre en la Iglesia. Está formada por nosotros, simples seres limitados (algunos más que otros) y también seres maravillosos que nos han dejado su testimonio de vida y santidad. Hablando puntualmente de la Iglesia Católica, los grandes místicos: Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Padre Pío de Pietrelcina, y tantos otros han sido perseguidos por ella, pero JAMAS LA HAN ABANDONADO. Estos místicos tenían, en virtud de su experiencia, una SABIDURIA Y CONOCIMIENTO QUE VIENE DE LO ALTO, dones del Espíritu Santo que se Dios les fue regalando en su vida, por los cuales ENTENDIAN de verdad ese MISTERIO fundado por Cristo y al que le debían fidelidad y respeto. Yo los sigo en ese sentido, pero denuncio todo lo que me parece inadecuado, ellos también lo hicieron, y me identifico no sólo con los místicos que NO SE FUERON DE ELLA, sino que lucharon desde dentro y pusieron su pequeñito granito de arena para transformarla.

 

Susana Beatriz Topasso

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