frutero

Me encanta la comparación que hace John Main entra la Iglesia y el océano. El océano tiene corrientes poderosas que hacen circular los mares alrededor del globo terraqueo. Esta circulación renueva y oxigena los océanos y los mueve del frio de los dos hemisferios hacia las aguas cálidas del ecuador. Hay una continua renovación, no sólo de las aguas del océano sino de todas las especies marinas que viven en él.

El poder del Espíritu Santo enciende los corazones de los individuos que forman comunidades que se mueven por el poder del amor formando corrientes que cambian y renuevan. Jesús quiere los individuos de cada generación se conscienticen de la presencia de Dios. Al tomar consciencia de esa presencia tenemos que renuncias a nuestro propio ego para permitir que Dios nos use como instrumentos de amor para otros.

Cuando oramos con la oración simple, en silencio ponemos en práctica la oración del Espíritu Santo de que nos habla Judas Tadeo en su carta y Pablo en romanos 8, 26. Si nos dejamos llevar con humildad por esa fuerza ya no somos nosotros, sino El que actua con poder.

Pienso que cuando los cristianos de todas sectas incluyendo la Romana aprendamos a orar en el Espíritu Santo seremos uno sin tener que convertirnos otra secta.

Alfredo Neira

Leave a Reply

Your email address will not be published.