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Jesús me enseñó el camino de encuentro con el Padre. Ha estado conmigo en todo el proceso de sanación y crecimiento espiritual. Él es maestro, amigo, compañero de viaje,me ha ido conduciendo, como un pastor con su ovejita, en todo este caminar, muchas veces a través de lugares pedregosos y muy angostos donde sólo cabíamos Él y yo. Así llegué a la meditación, a esta necesidad de beber el agua transparente que se nos ofrece cada vez que meditamos. -El que beba del agua que yo daré, no volverá más a tener sed (Jn 4,14)

Mariacarolina Zuloaga

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