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Para responder a esta pregunta, hago mías las palabras del salmista…porque todo es cierto en mi corazón, porque es la certeza de la experiencia del amor sanador de Jesús que lo confirma cada día, aún en la oscuridad, aún en las tinieblas y en todas mis alegrías.

El Señor es mi Pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tu vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.

Salmo 22

Patricia Di Marzio

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