De la dispersión a la concentración

En el proceso de reducción nuestra energía pasa de un estado de dispersión, representado por el conglomerado de ideas que domina nuestra mente, a un estado de concentración, es decir, a una semilla divina que transforma esa energía mental hacia lo espiritual, es decir, hacia el silencio que reside en nuestro interior.

Adolfo Blanco

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