alegria

La experiencia espiritual es el ingreso en la dimensión más profunda y auténtica de nuestro ser. En ella se nos revela nuestra más genuina identidad. Descubrimos quiénes somos, sin tapujos. Para correr los velos que nos impiden acceder a nuestra plena humanidad, debemos ejercitarnos diariamente en prácticas contemplativas. De esta manera, emerge en cada uno de nosotros una persona renovada, plena de luz y en camino hacia su propia realización.

Alicia Gundín

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