La fe sólo puede ser vivida. No puede ser explicada por procedimientos racionales. No forma parte del conocimiento científico. Integra una serie de fenómenos de importancia fundamental a los cuales sólo se accede por vía intuitiva.

La meditación es el camino más apropiado para llegar a experimentarla pues nos pone en sintonía con Dios en cuerpo y alma . Nos permite estar en un “estado de fe” por participación directa con nuestro ser verdadero. Es muy diferente decir “Yo tengo fe” que vivenciarla. Este último camino es el único que conduce a la esencia evangélica de la fe.

Alicia Gundín

Leave a Reply

Your email address will not be published.